jueves, 19 de noviembre de 2009

GANADORA RELATO EROTICO DEL MES DE OCTUBRE


¡Enhorabuena de nuevo Nuria! no dejes de escribir nunca porque has nacido para ello.
Seguro que estás deseando conocer la cara de la ganadora del fabuloso relato erótico recientemente publicado en el blog... pues no te hago esperar más.
Nuria Ruiz de Algeciras (Cádiz)
Me imagino que ya estarás disfrutando del Cowboy de medianoche que Secretíma te envió como premio a tu relato.

lunes, 16 de noviembre de 2009

RELATO ERÓTICO: AQUELLA NOCHE... (ULTIMA PARTE)

... No recuerdo más, sólo sé que por la mañana estando aún dormida, sonó el teléfono de la habitación y una melancólica voz que ya conocía y que nunca se me podrá olvidar, me decía:
- Buenos días pequeña, esta noche ha sido maravillosa. Tú eres una persona especial, que nadie nunca intente hacerte daño, vale?. Te llevaré en mi corazón allí donde vaya, quizás el destino nos haga encontrarnos algún día. Un beso mi amor – y colgó.
Desperté del todo y en verdad estaba sola. Sus palabras parecían haber salido de entre mis sueños, pero no, yo sé que habían sido realidad.
No había rastro de las ataduras ni de nada, sólo las muñecas un poco doloridas.
En la mesilla de noche un sobre con dinero, una rosa roja y una nota que decía: GRACIAS.
Es el único recuerdo material que tuve de ellos.
La verdad es que, pensando que algún día lo volvería a encontrar en mi camino, guardé el dinero en el banco con la idea de devolvérselo cuando llegara el momento. La rosa y la nota terminó guardada en un libro de poesías.

Y yo, me encuentro ahora aquí sentada en esta dura y fría silla de comisaría, después de haber visto en los periódicos la foto de Manfredi sin vida a orillas de la playa.

- Soy el comisario Mateo, perdone el retraso. Me han comunicado que usted podría tener alguna pista sobre el asesinato de ayer, en la costa.
- No sé si puedo servir de mucha ayuda, si estoy aquí es porque me gustaría que desde dónde él me vea, sepa que quiero ayudarlo.
Le contaré mi historia y a partir de ahí si puede, ate usted los cabos necesarios. Quizás lo que le cuente no le saque de muchas dudas aunque debo decirle que a mí me cambió la vida. Sé, porque mi intuición así me lo dice, que fue un buen hombre y que la vida cuando ya se ha vivido por completo, a veces, no vale la pena seguir luchando por ella.
- A ver, cuénteme y yo le diré si es interesante – dijo el comisario con cara de incredulidad pensando, casi seguro, que estaba medio loca
- “Decidí salir aquella noche......”.

viernes, 13 de noviembre de 2009

RELATO EROTICO: AQUELLA NOCHE... (5ª PARTE)

... Se echó hacia un lado y los dedos de aquella morena exótica se iban introduciendo por mi vagina, que cada vez estaba más dilatada. Yo empecé a comerle las tetas que me llenaban la boca y él se situó detrás de ella y la penetró muy despacito.
Los músculos de ese hombre se marcaban cada vez que empujaba, y cuanto más lo hacía más me gustaba observarlo.
Me incorporé y le dije que yo también quería probarlo. Metió su polla en mi boca a la vez que aquella mujer me humedecía el coño, me introducía sus dedos a ritmo de salsa.
El le susurró algo al oído y ella cogió un lazo que había en la mesita de noche y ató mis muñecas al cabecero de la cama.
Yo me dejé hacer.
Ella, llamémosla María, porque nunca supe su nombre, me decía con voz entrecortada que yo era muy bonita.
Una vez atada, instó a Manfredi: ¡fóllatela!¡fóllatela ahora!
Y el se me acercó, y yo estaba empapada en sudor, y mi corazón latía por lo menos a 100 por hora.
Sus manos fuertes y huesudas tocaron mis tetas y con dos dedos me cogió los pezones, tirando de ellos mientras me penetraba con ímpetu.
Grité de placer y de dolor al mismo tiempo.
No quería correrme todavía y así se lo dije.
El hecho de estar amarrada y no poder moverme con libertad me excitaba aún más. María se masturbaba con una polla negra de látex que introducía en su vagina una y otra vez en tanto se lamía a sí misma los pezones.
Manfredi me agarró por la cintura y comenzó a nevegar dentro de mi, primero suavemente e iba acrecentando el ritmo, y yo disfrutaba como nunca antes lo había hecho.
María se acercó a mí y me besó, sus tetas se juntaban con la mías, su coño era rellenado por aquella polla de plástico duro y Manfredi me seguía follando mientras me palmeaba el culo.
- ¡Me corro! – Grité casi sin aliento.
- ¡Córrete mi pequeña!¡échamelo todo! Que yo te voy a llenar con mi leche todo tu cuerpo...- me decía con las venas casi seltadas.
Sus palabras azotaron el interior de mi cuerpo, María gemía junto a miy un calor inmenso invadía mis sienes.
Empecé a correrme revolviéndome, casi sin poder por la ataduras, sobre las sábanas empapadas de sudor.
Después saco su falo de mí y lo puso sobre mi vientre y con una mano cogió a María por los pelos y acercó su boca a su capullo mientras éste disparaba chorros de leche sobre mí.El grito sordo de Manfredi quebró el silencio de la noche en aquella habitación y caímos rendidos, uno sobre el otro, en aquella cama redonda...

RELATO EROTICO: AQUELLA NOCHE ...(4ª PARTE)

... Me senté en el sofá y empezó a darme un gratificante masaje en la espalda. La verdad es que me dejé llevar. Ese hombre cada vez me envolvía mas y a mí me gustaba.
Tenía unas manos muy suaves – como de un cirujano,... o de alguien que hubieses trabajado poco – y comenzó a desnudarme. Mientras me quitaba cada pieza me lamía la piel con tanta dulzura que parecía que quería beberme.
Desnuda ya y él aún vestido, me llevó a la habitación. Allí lo desnudé mientras le besaba esos carnosos labios y me comía con ansia su lengua.
Comprobé la anchura de su espalda y le vi un leopardo tatuado de hombro a hombro. Era hermoso, era excitante. Su piel morena brillaba bajo la tenue luz.
Su culo, para ser de un hombre, era casi perfecto y su pene, erecto, le llegaba hasta el ombligo. Tenía un capullo muy bonito, sonrosado, centrado y el grosor exacto para mí.
Acaricié su pecho y mordisqueé sus pezones. Un suspiro de gusto se escapó entre sus labios y noté su miembro reaccionando, tocando mi vientre.
En el dormitorio había una cama redonda, me dijo que me acostara y que cerrara los ojos. Así hice.
Unas manos algo frías me acarició los pechos. Abrí los ojos y sin saber de dónde había salido, delante de mi, en la penumbra, estaba la silueta de una mujer.
Tenía un pelo lacio y largo hasta la cintura, unas tetas grandes con pezones pequeñitos y un pubis completamente afeitado. Su piel era más morena, quizás de alguna raza que no llegué a preguntar. Ojos negros y rajados, como si fuera una máscara de carnaval, de color púrpura.
Y recuerdo una cicatriz casi oculta entre el labio superior de la boca y la nariz, un poco chata. En conjunto resultaba bastante atractiva.
Su boca se mezcló con la mía y un sabor a menta inundó mi garganta. El nos miraba sentado en el otro extremo de la cama, mientras se acariciaba los testículos.
No quise moverme, no quería sentir, no quería suspirar, mas la sensación era sublime, nueva para mi. Me abrió las piernas, como quien abre un regalo, y fue buscando mi clítoris.
Mientras su lengua jugaba por mi zona más preciada, con sus dedos retorcían con suavidad mis grandes pezones. Yo lo miraba y él de lamía los labios jugando con su aparato.
Ella se subió en lo alto de mí, sus pechos rozaban con los míos, su vientre plano y húmedo de apretaba a mí y su pubis se frotaba con el mío en un movimiento continuo que me inundaba de placer y de una sensación nueva, diferente a lo que conocía...